El kuchen de arándano es nuestro segundo sabor, y muchos de nuestros clientes lo prefieren por su carácter más suave y elegante. El arándano tiene menos acidez que la frambuesa y un dulzor natural más profundo, lo que crea una combinación más delicada con la crema pastelera y el crumble dorado.
El color violeta intenso que aportan los arándanos frescos es completamente natural, no usamos colorantes de ningún tipo. Al hornear, los arándanos liberan sus jugos naturales que tiñen ligeramente la crema pastelera, creando ese degradé visual característico del kuchen de arándano.
Como en todos nuestros productos, los arándanos son frescos y seleccionados individualmente. La masa se prepara el mismo día, la crema se cocina en cada lote y el armado es completamente manual. Sin industrialización, sin compromiso en la calidad de los ingredientes.